1. Reacciona
Estar a punto de caer en la morosidad es aterrador, pero cualquier demora que tengas en lograr un acuerdo, te significará dinero o la posibilidad de caer en una ejeución hipotecaria.
2. Negocia con el banco
Evita que el banco tome tu casa como pago de la deuda, lo que parecería la mejor de las soluciones. El banco no se puede quedar con la propiedad y buscaría vernderla lo más pronto posible en uan subasta, con lo que obtendría un valor por debajo del valor real de la casa, y por debajo de tu deuda. Quedarías debiendo dinero al banco aún y cuando te quedases sin casa.
Si tu mala situación financiera es pasajera, entonces negocia una breve suspensión de pagos. La mayor parte de las instituciones bancarias establece periodos de atraso desde la firma del contrato (entre 4 y 12 meses ), pero ante la situación del mercado y el incremento de la morosidad, ten por seguro que estarán por la vía de la negociación.
2. Refinancia tu deuda
Si tu situación económica de debe a la muerte de la pareja (o su desaparición) o perdiste el empleo, puedes acogerte a la refinanciación, con menos cuotas y con mayor plazo. Actualmente, tiende a volverse un trámite gratuito gracias a la intervención gubernamental.
3. Vende tu casa
Si tu situación no es temporal, lo mejor es que pongas tu casa en venta, y que de ese modo obtengas un precio más cercano a tu deuda. Por otra parte, si la casa está en venta, detienes la posibilidad de la ejecución inmobiliaria.
Fuente | Crédito Magazine
Imagen | El Economista













