Ante la posibilidad cierta de una quiebra de una empresa, cuando es imposible cumplir con las obligaciones contraídas con proveedores, empleados y administradores, el Concurso de Acreedores suele verse como la muerte de la empresa. Nada más lejos: gracias a esta herramienta legal, una empresa puede seguir adelante hasta mejores tiempos.
El concurso voluntario.
El concurso de acreedores de presentarse ante un juez cuando que se dan factores muy específicos, pero es preferible hacerlo cuando aún son inminentes. Estos son: la incapacidad para afrontar pagos, la pendencia de embargos o ejecuciones sobre el patrimonio del responsable legal de la empresa, el incumplimiento durante tres meses de los trámites e impuestos que marca la ley (Seguridad Social, Agencia Tributaria, los salarios…). Si el concurso de acreedores se presenta ante un juez con oportunidad, este se toma como voluntario.
El concurso voluntario permite al deudor conservar el control de su empresa, siempre con el consenso de los administradores concursales designados.
De otra manera, si el concurso de acreedores es declarado como necesario por un juez, el titular de la empresa queda fuera de su control y de todas las decisiones sobre ella.
A partir de ese momento, todo lo relacionado con la PYME, será decidido por los administradores concursales, exlusivamente.
Fuente | El Economista
Imagen | El Blog Salmón













